Volví ayer al “Circo Quimera” como se retorna a los lugares donde se ha sido feliz, deseando admirar otra vez el arte que brota en la pista circular. Anhelo cumplido. Raúl Alegría, Lucía Rivera & Cía. perfuman siempre al público con las mejores esencias circenses. Disfruté, pues, de nuevo con el homenaje de Raúl a su colega Houdini, liberándose mágicamente de cadenas/candados sumergido en el barril de tequila y dotando de real misterio a "grandes ilusiones" de poderoso efecto escénico; con Daikel, Edy, Fátima y Anisel, artistas polifacéticos, espléndidos, creativos y elegantes en cada número acrobático; con los brillantes Togni Brothers, quienes evocan perfectamente a los icarios que dejaron impresas huellas indelebles en la Historia del Circo; con Ceyda y su bicicleta, auténtico sinónimo de clase y equilibrio; con las “Águilas de Jalisco”, estupendo trío de mariachi que permite saborear a fondo y en directo la música popular de México; con los divertidísimos payasos mexicanos “Los Chikitines”, cuyas originales parodias llenan el circo de carcajadas, etc. Todos ellos más la maestra dirección de Raúl, el magnífico vestuario del show, la entrañable historia escrita por Armando Arconada, la iluminación teatral de Juanjo Llorens y el eficaz trabajo de los técnicos y empleados de la empresa, convirtieron mi tarde bajo la carpa en paradigma de eterno recuerdo. Espectacular lleno, espectacular función. ¡Doble enhorabuena! Hice ayer las fotos adjuntas.








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